Irina se quedó alucinada con la interpretación de Marco a lo Charles Chaplin. No supo qué decir y miró para Gara antes de soltar algo de lo que luego tuviera que arrepentirse. Le hizo un gesto de incredulidad a la indígena, a la vez que tapaba el sonido de su móvil para que no oyera el ataque de risa que le dio.
—Mira, Irina, si el mundo se fuera a acabar y no tuviera mucho espacio en mi trinchera, a Marco le haría un hueco.
***
—¡Iriiiiiiiina! ¡Que tu nombre sale en Epidemia a bordoEpidemia a bordo Libro de Mercedes Arocha, publicado por Cam-PDS editores, que narra un episodio de Gripe Española en un barco que llegó a Gran Canaria.! ¡Mira, mira! Eres una hija ilegítima del último zar ruso, que acabó muerto junto con toda su familia. La tal Irina logró escapar porque…
Ese era Marco. Desde que lo aceptaron en el grupo del instituto «Desde las trincherasDesde las trincheras Nombre del grupo de trabajo.», iba a full, como él mismo decía. No sabía cómo agradar y creía, además, que tenía que correr mucho si no quería que su ingreso en ese grupo «de sapiencia infinita», como lo había bautizado Pepe, se viera desmerecido.
Por otro lado, Pepe estaba que ni dormía, después de los halagos de sus compañeras cuando les contó su parte de la tarea y les hizo escuchar su música.
Irina había recuperado sus medios técnicos: la vecina del sexto le había dejado un ordenador que le sobraba y ¡tenía cámara! ¡Por fin!
Eso fue lo mejor del primer día de prórroga del estado de alarma, y lo peor también. Marco estaba todo el santo día proponiendo ideas y, por qué no decirlo, la mayoría «un tanto descabelladas, Marco, tienes que reconocerlo», como le diría Irina. Se había dado de alta en una web de videoconferencias y se pasaba el día invitando a reuniones a diestro y siniestro.
—Marco, ¡no! Estoy limpiando mi cuarto. Ahora no me puedo conectar. ¡Fuerte perreta te ha entrado! ¿Y eso de un zar ruso?
—¡Sí, Irina, el último! Hizo algo mal.
—¿Hizo algo mal, Marco? Te refieres a los Romanov. Pero ¿a cuento de qué viene todo esto? ¡Te dejo, que mi madre me ha dado instrucciones precisas y ya sabes que me quita todos los permisos del taponazo! Además, nos reuniremos mañana para…
—¡Escúchame! Es importante. Tiene que ver con el trabajo. Ha llegado a mis manos un libro…
—¿Cóóóómo? ¡Esa sí que es buena! ¡Ya me lo creí! ¡Ja, ja, ja! ¡Ya me engañaste! ¿Un libro tú? Más difícil que encontrar una vacuna para el coronavirus.
—En verdad cayó en mis manos cuando mi hermana Alba estaba limpiando el polvo. Se llama, como te dije, Epidemia a bordo y es chiquitito. Y está to’ guapo. Lo abrí y… ¡me saliste tú!
—A ver, Marquillo, solo te falta que me digas que no pesa nada. Poco científico todo, ¿no? Ya que te cayó en las manos, y menos mal que es chiquitillo y está to’ guapo, ¡je, je, je! ¿Por qué no te sientas a leerlo y mañana nos cuentas? Pero, por favor, tómate tu tiempo. Leer un libro es flejeFleje En este caso es sinónimo de gran cantidad. importante para que tus neuronas se aireen y tu intelecto se llene de lo más preciado que un integrante del grupo «Desde las trincheras» tiene que poseer, a no ser que quiera…
—No sé lo que has dicho, pero… ¡comprendido, jefa! Más tarde me lo repites, pero más despacio. O no… ¡Ah, ya!, que mañana nos conectamos. ¡Vale, te dejo! Hasta mañana entonces. ¡Pero mira…!
Irina cortó la comunicación con aquel mundo raro en el que Marco se movía con una excelente soltura y con una cintura, para las fintasfintas Finta: Ademán o amago que se hace con intención de engañar., alucinante. Se puso los auriculares y continuó barriendo su cuarto y dándole vueltas a todo lo que, como un jarro de agua fría, había caído en su mundo con el asunto del bicho que se había colado bien adentro en sus vidas.
Ya llevaban quince días sin salir de casa y se presentaban ante sus ojos otros quince, más duros aún. «Esto no puede estar pasando. Mi madre me está rayando y ahora los profes nos están cayendo encima, tipo como si el mundo se fuera acabar mandando trabajos. ¿O se irá a acabar el mundo? Pepe ya habría elegido la película y en este preciso minuto estaría diciéndonos cómo acaba».
Habían puesto mucho de su parte para acabar la tarea que la seño Ester les propuso y… ahora no quería encender el maravilloso portátil que Loly, la vecina, le había prestado y que Sergio, un buen amigo de la familia, le había configurado a lo Bill Gates: «¡Qué pasada, muchacho, cómo dominas!». Y es que si le daba al on corría el riesgo de ver la lista de actividades del instituto. ¡Y… como que no!
Terminó de barrer y recogió la basura con una parsimoniaparsimonia Calma o tranquilidad ceremoniosa con que se hace algo. que exasperó a su madre, quien la observaba apoyada en el quicio de la puertaquicio de la puerta Se llama quicio a la parte del marco, en los dos extremos de una puerta o ventana, que generalmente es vertical y en el cual se fija por medio de pernios, bisagras (u otro sistema) la hoja de la puerta..
—¡Iriiiinaaa! —le gritó Margaret—. ¿Se te perdió algo en la basura o qué? ¡Date prisa, muchacha! ¡Tienes que sentarte a estudiar!
—¡Chacha, qué susto! ¡Casi se me para el corazón, loco! ¡Escucha, escucha!
—Se te va a parar no, que ya está parado, loco. ¡Vaya forma de hablar! En todo caso, loca, ¿no? ¡Espabila si no quieres que me vuelva loca de verdad y te diga de bajar las cajas que están encima del ropero y que todavía no hemos…!
—¡A sus órdenes, mi sargento! —la interrumpió la muchacha—. ¡Tranqui, jefa! No se hable más: ¡todo recogido! ¿Manda más la señora o puedo romper filas?
—¡Irina, no te pases que…!
—¿Que te dejo sin salir, por ejemplo? O tal vez que te quito el móvil. O mejor, ¡escucha esto!: te quedas sin ordenador. ¡Ja, ja, ja! No puedo salir y sería el momento ideal para confiscarme móvil y ordenador. Encantada de la vida. Así no puedo seguir las clases del insti. Pero entiendo que mi mal comportamiento merece un castigo. ¡Toda la razón, madre! —se reía Irina mientras cruzaba las manos por las muñecas, ofreciéndole a su madre la posibilidad de esposarla.
—Verdaderamente, nada de eso debo hacer, ¡pero una buena alineación de chakraschakras Según la doctrina hinduista, los chakras son centros de energía inconmensurable (no medible) situados en el cuerpo humano. con el palo del cepillo en vez de con las piedras…! ¡Quítateme de delante y siéntate a estudiar, muchacha! ¡Rompan filas te digo yo a ti…! —siguió hablando Margaret, pasillo adelante, con tono de enfado, pero ligeramente sonriente, mientras pensaba: «Qué bien se porta la chiquilla para lo que está viviendo. Bendita Ester, que la tenía chiflada con la tarea de las epidemias».
La situación no era sencilla. La pandemiaPandemia Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región. se extendía por el mundo y en España se comportaba de forma muy virulentavirulenta Enfermedad que es maligna y se presenta con una gran intensidad.. El confinamientoConfinamiento Aislamiento temporal y generalmente impuesto de una población, una persona o un grupo por razones de salud o de seguridad. se endureció y la educación en casa tuvo que reglarsereglarse Establecer las normas sobre cómo debería darse.. Ya no bastaba con acabar la tarea que la seño de Historia había mandado para, pasados los quince días y cuando se volviera a clase, entregarla…
La plataforma del instituto se había comunicado con las familias. Las clases online estaban por comenzar y la entrega de tareas iba a ser un ir y venir por las enmarañadasenmarañadas Sinónimo de enredadas. redes invisibles de Internet. Al principio fue un poco agobiante para todos, pero según pasaban los días, profes y alumnos fueron cogiendo el tranquillo a esa nueva manera de aprender.
—¡Noticias frescas, grupo! La seño Ester ha revisado nuestro trabajo y se ha quedado encantada, como la serpiente. —Fue lo primero que Irina comunicó a sus amigos Marco, Pepe y Manuela cuando empezaron la videoconferencia.
—¿Una serpiente? ¿Eso qué significa? ¡Ah, claro, como yo empecé a trabajar con ustedes más tarde…!
Las risas los dejaron casi sin respiración.
—Marco, perdona, no hay serpiente. ¿Te suenan los encantadores de serpientes? Fue como un juego de palabras —le explicó Irina.
—¡Ok, ahora sí! La seño estaba como adormecida por la flauta de los…
—¡Maaaarco, que los juegos de palabras no se explican! Tranqui, tronco, que ya nos irás cogiendo el rollo —le dijo Pepe ya fuera de sí por tener que aclarar todo—. En El hombre que sabía demasiado, Alfred Hitchcock, su director, eligió una plaza de Marrakech, Jemaa el-Fna, que es famosa, entre otras cosas, por sus encantadores de serpientes. Aunque más famosos son los encantadores hindúes. «El hombre que sabía demasiado», Marco. ¿Lo pillas…? —recalcó Pepe con cierto retintín.
Marco no dijo ni mú. Había muchas cosas que tenía que aprender.
Pero sí que manejaba de informática. ¡Mucha experiencia en busca/copia/pega! Así que se encargó de preparar las conexiones por videoconferencia y ya estaba enfrentándose a la primera. Los había invitado uno por uno. Cuando les envió la ID y la contraseña, lo hizo como si fuera el presidente de algún país a punto de apretar el botón que le haría tener todo el poder del planeta. O mejor, del universo entero.
—Atención, atención: aquí jefe de comunicaciones de «Desde las trincheras». Envío ID y contraseña. ¡Fuera micros! Quien quiera tomar la palabra hace una señal. Paso el micro a Irina. Todo el mundo bien vestido, nadie puede presentarse en pijama. ¡No quiero vacilones ningunos! Tenemos cuarenta minutos para resolver si no queremos que…
—¡Yuos, mi madre! —dijo Pepe muerto de risa—. ¡Marco, te pareces al jefe de seguridad de la Casa Blanca! Morgan Freeman y tú ahí andan. En la peli…
—¡No, no, Pepe, por favor! —saltó Irina tapándose la cara—. ¡O sí, bueno, va…! ¡Pero no nos cuentes el final!
Todos estallaron en carcajadas mientras Marco los observaba, muy metido en su papel, serio y con el dedo preparado como si la acción de poner y quitar micro pudiera regir los designiosdesignios Designio: Propósito, intención o plan para realizar algo. del mundo.
Y allí estaban los cuatro, repeinados ellos y ellas, y con brillo en los labios la amiga Manuela. Gesticulaban todos a la vez y pedían la palabra, o la cogían directamente sin pedirla, como queriendo salir de la pantalla y tapar la boca al compañero.
JUEGO DE LÓGICA
Con las siguientes instrucciones resuelve el problema de lógica completando la tabla que verás a continuación.
Quien investiga sobre la epidemia de 1918 es IRINA.
Quien se encargará de la epidemia de 1851 lo hará sobre la CÓLERA MORBO.
Quien investiga sobre la epidemia de 2020 lo hará en los informes de la UNESCO y lo hará sobre COVID-19.
Quien investiga en YOUTUBE lo hará sobre la GRIPE ESPAÑOLA y no es MANUELA.
PEPE investiga sobre el CÓLERA MORBO y no lo hace en la BIBLIOTECA, como MARCO.
Quien investiga en la epidemia de 1839 lo hace sobre la FIEBRE AMARILLAfiebre amarilla La fiebre amarilla es una enfermedad vírica aguda, hemorrágica, transmitida por mosquitos infectados. y no se llama GARA como quien investiga en la UNESCO.